México no pagará por un muro retrograda

Por: David Monreal Ávila

9ad97add7f3d9_position2_retinaLa intención del gobierno de Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos de América (EUA), de construir una muralla a lo largo de la frontera con México, se inscribe en esa larga tradición retrograda para hacer frente al fenómeno migratorio.

Los romanos construyeron el muro de Adriano para protegerse, en Britania, de lo que denominaron “Bárbaros”. Después de la Segunda Guerra Mundial el muro de 45 kilómetros en Berlín dividió a Alemania en dos. Actualmente sobresale el muro de 4 kilómetros que separa a Corea del Norte y Corea del Sur; el muro en Cisjordania que divide a israelitas y palestinos; el muro de Ceuta que separa a España de Marruecos; el muro de 900 kilómetros que divide a Arabia Saudita de Irak; el muro que separa a Irak y Kuwait; o el muro de más de 2.5 kilómetros en Sahara occidental, por mencionar algunos.

Sin embargo, la historia, las ideas y los hechos sociales, culturales, políticos y económicos, han terminado por derrumbar, una y otra vez, estas barreras rancias y reaccionarias.

Las autoridades de los EUA deben entender que aunque construya un muro a lo largo de los más de 3 mil kilómetros de frontera con nuestro país, o se implementen redadas, deportaciones o medidas de militarización, no se detendrá el flujo migratorio.

En un mundo globalizado las fronteras son puentes de comunicación, entendimiento y cooperación; no de aislamiento, discrepancia y discriminación. Por el bien de las dos naciones debe prevalecer la idea de que  es más eficaz, y más humano, aplicar una política de cooperación para el desarrollo, que dar prioridad, como se pretende, a la acciones coercitivas y restrictivas.

A manera de dignidad y de muestra de la grandeza del pueblo de México, debe salir a flote la postura firme y sin titubeos de que nuestro país no pagará por el muro. Las autoridades mexicanas deben, hoy más que nunca, ante las instancias internacionales y defensoras de los derechos humanos, hacer valer los principios constitucionales de política exterior de autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.

No todo está perdido. En Morena creemos que la relación plural con los pueblos y gobiernos del mundo, nos ofrecen la posibilidad de diversificar nuestra política exterior, tanto en el comercio, como en la búsqueda de un orden internacional más equitativo y justo.

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