thumbnail_20160906135033_img_1670POR:EDUARDO VALENCIA BARRERA* Sí, ¡se acabó! Empero, no sólo el desgobierno más nefasto que ha tenido Zacatecas, sino también ¡se acabó Miguelito! Su soberbia, altanería, vedetismo, intolerancia y su gran tufo de corrupto lo han colocado en el basurero de la historia. Y, lo peor, es que Miguelito deja su espejito, espejito, en el que se reflejará Alejandro Tello, gobernador impuesto. Será un mero gatopardismo. Son lo mismo, pero ojalá no nos salga más caro. Se viven tiempos turbulentos en Zacatecas y siendo el vivo reflejo, difícilmente Tello entrará al dialogo social, mismo que, tal vez no sabe, ayuda a orientar la propuesta política.

En Zacatecas se vive con pánico; no hay crecimiento económico. En suma, la política social se encuentra fragmentada, desarticulada, devastada y los hacedores de política no han tenido la visión como para integrarla. La entidad está en quiebra porque sólo se ha engrosado a una muy baja y parasitaria clase política, de la que Tello también forma parte, ¡eh! Él ha sido gran parte del problema. De arranque ya hay una deuda que, según unos, está en 7 mil millones de pesos, aunque otros hablan de 12 mil millones y unos más aseguran que son 14 mil millones de pesos. ¿Quién da más? Claro, como la opacidad impera en los gobiernos priistas, pos vaya usted a saber cuánto debe cada zacatecano.

Miguelito quedó a deber, y mucho. ¿Lo pagará Tello? En Zacatecas ya son cotidianos los acontecimientos dramáticos, la galopante corrupción, hay encono social; hay un pueblo indignado, ofendido, dividido, sin expectativas de crecimiento económico.

La pobreza extrema se palpa en cada rincón de Zacatecas, mientras que el señor farándula chillaba por los fantasmas del pasado que sólo en su obtusa mente veía. Y para que no les digan ni les cuenten, en cuanto a que hablo, bueno, tecleo, a toro pasado, desde el inicio de “su” administración puntualicé que Miguelito es un mitómano y que lo suyo, lo suyo, era el desorden administrativo y el saqueo. ¡Tello lo sabe de sobra! En lo particular no le doy el beneficio de la duda a Tello, ya que es pan con lo mismo, es, prácticamente, un clon de Miguelito: Socio y cómplice. Sólo baste recordar que fue parte de la debacle gubernamental, al encabezar la secretaría de finanzas (con minúscula) y si el desastre económico creció, Tello arrojó la bolita de nieve de la mano de su ¡amiguis!, ¡amiguis! No hay que perder la memoria.

13709918_1673311442993567_12297499970006513_nY ante las evidentes fallas de un inoperante equipo de desgobierno, Miguelito sólo deja las arcas vacías y una ola de inseguridad: homicidios, secuestros, extorsiones, robo fueron el pri, perdón, pan de cada día. De ahí que se insista que hay una sociedad lastimada, agraviada, sentida, herida, que, difícilmente, Tello podrá curar, ya que llega con la camisa de fuerza y los grupúsculos ya se lo están comiendo.

¿Se los sacudirá? Y al mencionar inoperantes, pues, los diputados sólo han sido paleros porque nunca se dio paso a una ley anticorrupción de gran calado. Siendo los que asignan el presupuesto no limitaron el impacto económico y social de la crisis, para fomentar el empleo, los ingresos de las familias y el crecimiento económico, por ende, reducir la pobreza. Se requiere una estrategia para la protección social, así como el trabajo que se centra en la promoción de la capacidad de recuperación, la equidad y las oportunidades para las personas más pobres; los más pobres entre los pobres, como los llegó a llamar “el turista”, Carlos Salinas.

Rediseñar o diseñar -porque en el sexenio anterior no se vio claro-, la política pública, en especial la referente a la social. Con recursos insuficientes, ya que no los utilizan como debe ser, y una ausencia de programas para enfrentar las dificultades económicas, tienen paralizada a la entidad, ya que los programas de gasto han sido diseñados de manera apresurada, improvisada. Ello, porque la política social se encuentra fragmentada, sobre todo, entre los órdenes de gobierno. Dicen los que saben que es necesario hacer un inventario de todos los programas sociales que existen, estudiar sus interrelaciones y las contraposiciones entre ellos.

Es importante determinar qué programas pueden ser rescatados de manera armónica y sin duplicidades. Es fundamental un programa de transición en la seguridad social. ¡No more! Se acabó Miguelandia; se acabó Miguelito, sucumbió. ¿Aprendería Tello que la política y el gobierno no son para hacer negocios? Cuando veas el gel de tu amiguis caer… ¿Se fajará sus pantaloncitos para revertir el desastre o, ya llega acabado?

*Comunicólogo evalenciabarrera13@gmail.com

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